Puente Miera
– Espinaredo
Bosques, collados míticos y el pueblo de los hórreos más antiguos de Asturias
La cuarta etapa del GR-105 se adentra en la Asturias más profunda e intimista. Bosques densos, cabañas de pastores, dos collados con vistas memorables y la huella viva del Camín Real del Sellón marcan un recorrido que culmina en Espinaredo, el pueblo con la mayor concentración de hórreos antiguos de toda Asturias.
Con 11,1 km y dificultad media, esta travesía conecta Puente Miera con Espinaredo trepando hasta el Collado de la Rasa y cruzando el histórico Camín Real del Sellón en el Collado de la Llamosa. Una etapa corta en distancia pero rica en paisaje, historia y ese silencio espeso que solo tienen los bosques asturianos.
La salida: de Puente Miera a Fresnedal
La etapa arranca en Puente Miera, donde finalizaba la tercera etapa. Se toma la carretera en sentido sur durante unos metros hasta encontrar a la izquierda, antes de una curva, un camino que se adentra en el bosque. El camino cambia de dirección tras un cruce al que se sigue de frente, para ascender suavemente hasta topar con una pared de piedra. Tomando a la derecha aparece enseguida un abrevadero con fuente, perfectamente integrado en el paisaje.
Cruzado el abrevadero aparecen las primeras casas de Fresnedal. Sus estrechas calles, sus hórreos y pajares con paredes de listones de madera que simulan ondulaciones parecen sacados de una mitología de xanas y cuélebres, criaturas protectoras que los antiguos pobladores de esta zona de Asturias invocaban para alejar los malos espíritus.
Última fuente antes del colladoAntes de abandonar Fresnedal hay una fuente donde conviene rellenar la cantimplora. En el tramo que queda hasta el Collado de la Rasa es posible que no haya otro punto de agua disponible.
La bifurcación: dos rutas hacia el Collado de la Rasa
Dejando Fresnedal se toma la carretera asfaltada con un desnivel corto. Se ignora el primer cruce a la izquierda y se elige el segundo, señalado por un gran árbol en el centro junto a una valla de madera. El firme va cambiando de asfalto a hierba y luego a tierra, discurriendo paralelo a una pared de piedra. A la derecha, el valle acompaña el camino. A la izquierda, las rocas calcáreas emergen entre los pastos antes de mezclarse con el sotobosque.
Al llegar a un portillo de troncos de madera, el camino ofrece dos rutas alternativas para alcanzar el Collado de la Rasa. Ambas convergen en el collado; la elección depende del estado del terreno y de las preferencias del senderista.
El camino de la derecha, cubierto de vegetación, desciende hasta un riachuelo que se cruza a pie. Tras el cruce gira a la izquierda y asciende hasta una cabaña que se bordea por la izquierda, saltando varios cierres de madera. Un gran árbol marca la entrada a un sendero que recorre prados en ascenso hasta una pradera cerrada con travesaños. Aquí se gira a la izquierda orientándose al norte, luego al este, para llegar al Collado de la Rasa.
El camino de la izquierda asciende en escalera junto a una pared y se adentra en zona boscosa con posibles tramos embarrados. Se pasa junto a una casa derruida y se continúa hasta una pradera con cabaña, que se rodea dejándola a la derecha. Un gran árbol viejo señala el desvío hacia una pista que, tomada por la derecha, conduce hasta un cruce desde el que se llega igualmente al Collado de la Rasa.
Desde el Collado de la Rasa se abre una espléndida vista del Camín Real del Sellón y los perfiles de la sierra homónima. A la izquierda, la Sierra del Sellón despliega su silueta característica. Al fondo se divisan los picos que se encumbran sobre el valle de Puente Miera, dejando atrás el camino recorrido.
El Camín Real del Sellón y el Collado de la Llamosa
Desde el collado se toma el sendero hacia la izquierda, que se introduce entre árboles bordeando prados cerrados con travesaños de madera. Se alcanza una pista que se coge hacia la izquierda en suave ascenso, ignorando el ramal de la derecha que desciende al pueblo de Moro. La zona central de la pista está cubierta de hierba, y a medida que se avanza los tejados de Moro van apareciendo abajo, empequeñecidos.
El ascenso conduce al Collado de la Llamosa, donde el GR-105 se cruza con el GR-102, el Camín Real del Sellón, histórica vía que unía las tierras de Campo de Caso con Piloña. Se gira a la izquierda y se solapan ambos caminos durante un breve tramo.
En la pradera que se abre ante el collado, a la izquierda y en el fondo del pequeño valle, hay un punto donde reponer el agua. Sobre los caminantes, las ruinas de la antigua ermita —sede parroquial hasta 1890— presiden el paisaje. Desde allí las vistas del Valle de Espinaredo y de los picos que lo rodean son sencillamente memorables.
La ermita del colladoVale la pena subir unos metros hasta las ruinas. Fue sede parroquial durante siglos y desde sus piedras se domina todo el Valle de Espinaredo. Un rincón poco conocido con una carga histórica y una perspectiva difíciles de olvidar.
El descenso: Omedal y la llegada a Espinaredo
En el collado se abandona el GR-102 y se toma una pista a la derecha que inicia un pronunciado descenso. Se ignora el primer cruce a la derecha y se continúa hasta una pequeña edificación donde sale casi en perpendicular un camino estrecho que se adentra en el bosque. Aunque ese sendero conduce a La Gallera, está prácticamente intransitable por el barro acumulado, por lo que se recomienda seguir por la pista principal que desciende.
La pista queda pronto totalmente empedrada y lleva hasta el pueblo de Omedal, donde una fuente de agua fría y excelente invita a una parada. Tras visitar el pueblo se retorna hasta la fuente para tomar la carretera que, en poco más de tres kilómetros de descenso, conduce a Espinaredo, fin de etapa.
Espinaredo es uno de los pueblos más singulares de Asturias: alberga la mayor concentración de hórreos de toda la región, incluyendo algunos de los más antiguos. Pasear entre ellos al final de la etapa es una recompensa tan inesperada como merecida.
Llegada a EspinaredoEl pueblo marca el final de la cuarta etapa. Si se continúa hacia Covadonga al día siguiente, conviene organizar el alojamiento con antelación ya que las opciones en la zona son limitadas. Infiesto, a pocos kilómetros, ofrece más servicios.
Los hitos del recorrido
GR-105 Cuarta Etapa · Puente Miera → Espinaredo · 11,1 km a pie