Villamayor
– Cangas de Onís
El Camín de la Reina, las iglesias del Piloña y el Puente Romano
La sexta y última etapa del GR-105 es el tramo más largo y el más cargado de historia. Desde Villamayor desciende hasta el Piloña, recorre el antiguo Camín de la Reina que en 1858 pisó Isabel II camino de Covadonga, y llega a Cangas de Onís cruzando su emblemático Puente Romano, símbolo del Principado de Asturias.
Con 19,25 km y dificultad fácil, esta etapa es la más asequible de todo el GR-105. Discurre en su mayor parte por pistas y caminos bien marcados entre prados, pomaradas y bosques de ribera junto al río Piloña, con algún repecho corto antes de Llames de Parres.
Punto de inicio flexibleEsta etapa puede comenzarse tanto en Villamayor —si así terminó la etapa anterior— como directamente en Sebares, si se llegó allí por alguna de las alternativas de la 5ª etapa. Desde Sebares la distancia se reduce en unos 6 km.
Cuadro resumen del recorrido
* Tiempos sin paradas. Fuente: Topoguía GR-105, Ed. Prames (2004).
Villamayor, El Calero y el descenso a Piñera
La etapa arranca frente a la iglesia de Villamayor, cruzando la carretera general y tomando la carretera que conduce primero a un parque y luego gira a la izquierda hacia el fondo del valle. Tras atravesar el pueblo y pasar la última casa, aparece un puente y junto a él una pista de tierra que asciende entre el bosque hasta la aldea de El Calero.
En la plaza del Calero se sigue el camino que parte junto a una casa blanca de un piso, asciende levemente y se transforma en senda bajo los árboles hasta alcanzar una pista asfaltada. Desde aquí, mirando al norte, se divisan El Calero a la izquierda y las estribaciones del macizo del Sueve con sus calizas aflorando sobre los prados verdes.
Continuando por la pista se llega a un cruce donde confluye la ruta con la alternativa 2ª de la 5ª etapa. Desde este punto una pista de tierra inicia un prolongado descenso entre prados y pequeños bosques hasta Piñera, desde donde se gana enseguida Sebares.
Sebares y Villar de Huergo: el Camín de la Reina
Al llegar a Sebares la ruta pasa frente a la iglesia parroquial y bordea la imponente casa solariega de los Noriega, bello palacio con capilla propia que domina el paisaje. Poco después se alcanza una casa de indianos que señala el inicio del tramo si la etapa anterior terminó aquí.
Cruzando el río por un puente junto a un molino restaurado, la ruta asciende hasta Villar de Huergo, donde una curiosa estatua en honor del cerdo marca la salida del pueblo. Es aquí donde el camino entre la estatua y la iglesia enlaza con el llamado Camin de la Reina, ruta de enorme valor histórico.
Llames de Parres: confluencia y descanso
Siguiendo las señales de la senda trazada por la Tertulia el Garrapiellu se llega a la iglesia prerrománica de San Martín de Escoto (siglo XII), declarada Monumento Histórico-Artístico, y a continuación a Llames de Parres, uno de los hitos más importantes de toda la ruta.
En Llames de Parres se produce la confluencia de todas las alternativas del GR-105: aquí se reúnen quienes vienen por la ruta de montaña, por la alternativa de mal tiempo y por la vía del GR 109. Jovellanos describió este lugar como un paraje de «deliciosísima situación», con sus robles, castaños y fresnos reflejados en las aguas del Piloña. El pueblo cuenta con el Albergue La Pesa de Arriba y el bar del Gaspar —instalado en la antigua casa de la hermana de Jovellanos—, con un pequeño teatro en la trastienda.
Romillo, Villanueva y la llegada a Cangas
Desde Llames de Parres la ruta sigue la carretera hasta la iglesia de Santa María de Viabaño, donde se abandona el asfalto para tomar el camino junto al cementerio y cruzar el río Beleña junto a un molino de dos muelas. A continuación el camino bordea espléndidos prados de manzanos antes de alcanzar el río Piloña, siguiéndolo de cerca en la zona conocida como El Golondrón.
Tras Romillo, con su capilla de San Lorenzo y sus vistas a la Sierra del Sueve, se llega a Romillín, donde el camino entre la capilla y la escuela asciende por una zona frondosa hasta mostrar desde su punto más alto la primera vista del Parador Nacional de Villanueva con Cangas de Onís al fondo y los Picos de Europa cerrando el horizonte.
En Villanueva la ruta abandona el camino del Garrapiellu para seguir el Camín de la Reina hasta Cangas, discurriendo por una pista paralela a la carretera que desemboca directamente junto al famoso Puente Romano.
El Puente Romano de Cangas de Onís, también conocido como Puente Vieyu o Puentón, es hoy símbolo del Principado de Asturias. Construido en la Edad Media sobre una antigua calzada romana, fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931. De sus cinco arcos apuntados cuelga una réplica de la Cruz de la Victoria, la misma insignia que Pelayo llevó en la batalla de Covadonga y que representa el inicio de la Reconquista. Cruzarlo es el punto final del GR-105 y el umbral de Covadonga.
Los hitos del recorrido
GR-105 Sexta Etapa · Villamayor → Cangas de Onís · 19,25 km a pie