Capítulo 1. El paradigma que agota los Picos

Libro Blanco · Parte I — Por qué un Libro Blanco

Capítulo 1. El paradigma que agota los Picos

Los Picos de Europa fueron el primer Parque Nacional de España. Un siglo después, protegemos la montaña sobre el papel, pero no hemos sabido ni cuidar sus enclaves más frágiles ni sostener a quienes la mantienen viva. Este Libro Blanco nace de esa contradicción.

En 1918, cuando se declaró el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, este país decidió que había paisajes que merecía la pena proteger para siempre. Aquella decisión pionera nos obliga hoy más que nunca. Porque el balance de un siglo es incómodo, el espacio soporta una presión turística que degrada precisamente los lugares que la gente viene a admirar y, al mismo tiempo, los pueblos que lo habitan se vacían. No es una paradoja menor. Es el síntoma de un modelo de gestión agotado, que este documento se propone diagnosticar primero y corregir después.

1.1. El éxito que se volvió amenaza

El Parque Nacional de los Picos de Europa recibió cerca de 1,8 millones de visitantes en 2022, lo que lo sitúa entre los espacios naturales más visitados de España. Vista de lejos, esa cifra parece un éxito. Vista de cerca, es la raíz del problema. El modelo turístico es marcadamente estacional y espacialmente desequilibrado, la afluencia se concentra en unos pocos enclaves —los Lagos de Covadonga, la Ruta del Cares, el entorno del Santuario— y en unas pocas semanas del año, saturando sus infraestructuras, mientras muchas aldeas del entorno apenas se benefician de ese flujo.

Los Lagos de Covadonga son el caso paradigmático. Reciben del orden de 800.000 visitantes al año, y el dato que mejor resume lo que está en juego no es de percepción, sino de medición, entre 2000 y 2011 se perdió el 32% del hábitat prioritario 6210* —las formaciones herbosas con notables orquídeas—, una degradación atribuida directamente a la presión turística. No hablamos de una molestia estética ni de una postal menos bonita. Hablamos de pérdida ecológica cuantificada de un hábitat catalogado como prioritario por la Unión Europea.

La conclusión es incómoda pero necesaria, la afluencia no es el éxito de un Parque Nacional; el estado de su naturaleza sí lo es. Medir el éxito por el número de visitantes es medir exactamente aquello que está haciendo daño.

1.2. Un modelo gestionado al revés

Durante décadas, la planificación del Parque ha hecho la pregunta equivocada en el orden equivocado. Primero ha preguntado cuántas personas caben y después, si acaso, qué le queda a la naturaleza. Se han regulado los usos con minuciosidad reglamentaria, pero no se ha invertido la prioridad de fondo, se gestiona la afluencia en lugar de proteger el territorio a partir de lo que este puede tolerar.

Autores que han estudiado a fondo la gobernanza del Parque lo han descrito sin rodeos, se ha aplicado «un enfoque sectorial, naturalista y burocrático, para resolver un problema que en realidad es de ordenación del territorio». El resultado es una maquinaria administrativa que produce normas, pero no protección efectiva de lo esencial.

El nuevo Plan Rector de Uso y Gestión de la vertiente asturiana —el Decreto 21/2026, de 16 de marzo— no corrige ese rumbo, lo confirma. Mantiene el acceso motorizado a los Lagos sin fijar un umbral ecológico de capacidad de carga, pese a la evidencia de daño ya disponible, y regula los eventos deportivos de forma internamente contradictoria. Ambos casos se analizan en detalle en los Capítulos 6 y 7. Aquí basta con señalar el patrón, un instrumento que ordena la actividad, pero no la subordina a la salud del ecosistema.

1.3. La otra cara, un territorio que se vacía

El agotamiento del modelo tiene una segunda cara, menos fotografiada pero igual de grave. Mientras unos enclaves se saturan, el territorio que rodea y sostiene el Parque se despuebla. En los pueblos del interior la pérdida de población supera el 25% en lo que va de siglo; concejos como Amieva, Onís o las Peñamelleras han perdido entre un 20% y un 34% de sus habitantes desde 1996, y cerca del 29% de la población de la zona supera los 65 años.

A la vez, la ganadería extensiva de montaña —que ha modelado estos paisajes durante siglos— se contrae, quedaban 1.137 explotaciones en 2020, con un acusado envejecimiento de sus titulares. El dato decisivo es este, pese a un siglo de protección, no hay evidencia de que las restricciones hayan mitigado la crisis demográfica y productiva de la montaña; más bien al contrario, el territorio se ha desvitalizado bajo un régimen de protección supuestamente ejemplar.

Esto no es un asunto ajeno a la conservación, sino parte de ella. Un Parque Nacional sin gente ni actividad tradicional pierde también los paisajes culturales y los equilibrios que siglos de manejo cuidadoso construyeron. Conservar contra la comunidad es un error doble, injusto con quienes habitan la montaña e ineficaz para proteger la montaña misma.

1.4. Por qué un Libro Blanco

De este diagnóstico nace nuestra tesis, y es sencilla, hay que invertir el orden. La integridad ecológica debe ser la primera prioridad de la gestión; y, con ella y para ella, una comunidad rural viva. No se trata de elegir entre la naturaleza y las personas, sino de entender que a largo plazo solo se salvan juntas. Es el mismo principio que Canadá consagró por ley para sus parques nacionales, y que aquí reclamamos para los Picos.

La aprobación del PRUG de 2026 hace este debate urgente e inaplazable. Por eso escribimos este Libro Blanco, para poner sobre la mesa, con rigor, la evidencia científica, jurídica y social que justifica un cambio de rumbo, comparar nuestro modelo con el de los grandes parques nacionales de Norteamérica y proponer una alternativa realista. Lo hacemos desde la sociedad civil, con medios propios y con transparencia, distinguiendo siempre entre lo que es un hecho, lo que es nuestro análisis y lo que es una propuesta.

Los Picos de Europa no necesitan más visitantes, necesitan más futuro. Los capítulos que siguen explican por qué, y cómo conseguirlo.
Fuentes y nota de verificación. Cifras de visitantes del Parque y de los Lagos, y pérdida del hábitat prioritario 6210*, análisis del grupo de estudio a partir de Rodríguez Gutiérrez, Menéndez Fernández y Pulgar Díaz (2020), «La identidad geográfica del Parque Nacional de los Picos de Europa», BAGE 85, y documentación del organismo gestor. Datos demográficos y ganaderos, informe socioeconómico de la vertiente asturiana. Todas las cifras se contrastarán con las fuentes oficiales primarias antes de la edición definitiva.
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