Un ecosistema que pedimos proteger, no un decorado que consumir
Los Picos de Europa son mucho más que un paisaje espectacular, son un ecosistema vivo, frágil y único en el sur de Europa. Fuimos el primer Parque Nacional de España. Deberíamos ser también el primero en cuidarlo como merece.
Situado en el corazón de la Cordillera Cantábrica, entre Asturias, Cantabria y Castilla y León, el Parque Nacional de los Picos de Europa reúne cumbres calizas, desfiladeros profundos y bosques que albergan una de las mayores concentraciones de biodiversidad del continente. Su valor no se mide por lo fotogénico que resulte, sino por lo que sostiene, procesos naturales, especies amenazadas y un patrimonio que no admite reposición.
El primer Parque Nacional de España
Fue declarado en 1918 como Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, el primero del país. En 1995 se amplió hasta las 67.455 hectáreas actuales y pasó a denominarse Parque Nacional de los Picos de Europa. Ese carácter pionero no es solo un motivo de orgullo, es una responsabilidad. Un territorio que fue el primero en ser protegido no puede ser de los últimos en ser bien gestionado.
Un ecosistema, no un escaparate
El Parque se organiza en tres macizos —el Occidental o Cornión, el Central o de los Urrieles y el Oriental o de Ándara—, esculpidos por la erosión glaciar y fluvial. Su proximidad al mar Cantábrico genera un microclima singular que multiplica la vida, desde los valles húmedos hasta las cumbres nevadas. Comprender los Picos como un sistema interconectado —y no como una suma de miradores— es el primer paso para gestionarlos bien.
Una biodiversidad que hay que proteger
Sus bosques de hayas y robles, acompañados de fresnos, tejos y acebos, dan cobijo a especies emblemáticas y, muchas de ellas, amenazadas, el rebeco cantábrico, el oso pardo, el lobo ibérico, el urogallo cantábrico —en grave peligro— y grandes rapaces como el águila real y el quebrantahuesos. Cada una de estas especies es un indicador de la salud del conjunto. Cuando el ruido, la afluencia o las infraestructuras las desplazan, no perdemos una postal, perdemos equilibrio ecológico.
La integridad ecológica, primera prioridad
Durante años, la gestión de nuestros espacios naturales se ha planteado como un «equilibrio» entre conservación y turismo. Creemos que ese planteamiento está agotado. La conservación no es un platillo más de la balanza, es la base sobre la que se sostiene todo lo demás. Sin un ecosistema sano no hay paisaje que visitar, ni economía local que perdure, ni Parque que legar.
Es el principio que Canadá consagró por ley para sus parques nacionales y que aquí reclamamos para los Picos, primero la naturaleza; después, y gracias a ella, todo lo demás.
Reconocido, y por eso más exigible
El Parque forma parte de la Red de Parques Nacionales de España y está reconocido por la UNESCO como Reserva de la Biosfera. Estos sellos no son una medalla decorativa, son un compromiso. Nos obligan a gestionar los Picos con rigor científico, transparencia y con la conservación como norte, y nos dan la vara de medir para exigir que así se haga.
De destino a responsabilidad compartida
Los Picos de Europa se han contado durante mucho tiempo como un «destino imprescindible». Preferimos contarlos como lo que son, un bien común que todos podemos disfrutar si aprendemos a hacerlo sin degradarlo. Visitarlos es un privilegio, y como tal se gestiona. Por eso, en lugar de promover cualquier actividad a cualquier precio, te invitamos a conocer el Parque despacio, a pie y con conciencia.
Un territorio, tres macizos
Lo que llamamos «los Picos» son en realidad tres bloques de caliza separados por dos gargantas: el Cornión al oeste, los Urrieles en el centro y Ándara al este. Los separan el río Cares y el río Duje.

Conocer el Parque por dentro
Dos páginas desarrollan lo que aquí queda apuntado: qué vive en los Picos de Europa y sobre qué terreno vive.
Flora y fauna del ParqueOsos, lobos, rebecos, quebrantahuesos y hayedos milenarios, en veintidós fotografías de campo.Ver la galería →
El paisaje kársticoCornión, Urrieles y Ándara: la caliza que se ve y la red de simas y galerías por la que circula el agua.Entender el relieve →Antes de venir, prepara tu visita para disfrutar de los Picos sin dejar huella.
Visita responsable →