Lo que Canadá hizo bien con sus parques
No miramos a Canadá por moda, sino porque resolvió antes y mejor el dilema que hoy tenemos en los Picos: cómo abrir un parque a la gente sin destruir aquello que la gente viene a ver.
La diferencia no está en tener más medios, está en tener claras las prioridades.
Canadá gestiona sus parques nacionales a través de una agencia, Parks Canada, con una idea rectora que en España seguimos sin atrevernos a escribir con todas las letras: la naturaleza va primero. No como eslogan, sino como norma jurídica que ordena todas las decisiones. De esa claridad nacen prácticas muy concretas que podemos adaptar a nuestra realidad.
La integridad ecológica, por ley
La ley canadiense de parques nacionales convierte la conservación en la primera prioridad de la gestión. No es una entre varias metas a equilibrar: es la que manda cuando hay conflicto.
Ese principio es exactamente el que proponemos para los Picos de Europa. Todo lo demás —accesos, turismo, eventos, economía local— se diseña a partir de lo que el ecosistema puede tolerar, y no al revés.
Cuatro prácticas que funcionan
Gestionar el acceso
En Moraine Lake (Banff), el acceso en coche particular se cerró en 2023, se llega en lanzadera o bicicleta. En otros enclaves, la visita requiere reserva previa. No es prohibir, es ordenar el acceso para que el lugar sobreviva a su propio éxito.
Interpretar, no solo informar
Los parques no se limitan a señalizar servicios: explican por qué el lugar es único. Un visitante que comprende el valor de lo que pisa se convierte en su mejor guardián.
Medir y rendir cuentas
El estado de cada parque se evalúa con indicadores de integridad ecológica y se publica en informes periódicos. La conservación deja de ser una promesa y pasa a ser algo verificable.
Contar con el territorio
La gestión integra a las comunidades locales y a los pueblos originarios, ligando el bienestar de quienes viven en el entorno a la buena salud del parque.
Qué podemos aprender
No se trata de copiar Canadá, sino de traer sus aciertos a nuestra realidad.
Adaptar, no calcar
De la inspiración a la propuesta
Estas ideas son la base del modelo de gestión que desarrollamos en el Libro Blanco.
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