Características lingüísticas y toponimia en Covadonga.

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Vacas en el lago de la Ercina, Covadonga.

Un Parque Nacional con usos y costumbres especiales.

El Parque Nacional de Covadonga, junto con sus alrededores, forma parte de la región donde se habla el asturiano en su variante oriental. Este área lingüística se extiende hasta el municipio de Oseja de Sajambre, que, aunque administrativamente pertenece a la provincia de León, comparte estas características idiomáticas distintivas. Entre los rasgos más destacados de este dialecto se encuentran:

La aspiración del sonido de la «f» latina, que se transforma en un sonido velar, fricativo y sordo, es uno de los aspectos característicos del asturiano oriental. La Academia de la Llingua Asturiana simboliza este sonido con la grafía «ḥ-«. Por ejemplo, «FOVEUM» (hoyo) se pronuncia «ḥ.ou» y «FERRUM» (hierro) como «ḥ.ierru». Es común encontrar este sonido reflejado en mapas y publicaciones históricas mediante el uso del carácter «ḥ».

La palatalización del sonido «n-» que evoluciona hacia «ñ-» es otro rasgo distintivo. Por ejemplo, la palabra «non» (no) se pronuncia como «ñon», y «navaya» (navaja) se convierte en «ñavaya».

La vocal «a» en algunas palabras se palataliza y se convierte en «e». Por ejemplo, «puerta» se dice «puerte» y «peña» se pronuncia «peñe».

La pronunciación de las vocales finales «-e» y «-o» en algunas palabras experimenta un cierre. Por ejemplo, «fuente» se articula como «quenti» y «porro» (en el sentido de elevación del terreno) se pronuncia «porru».

El análisis de la toponimia, es decir, el estudio del origen y el significado de los nombres de lugares dentro del Parque Nacional de Covadonga y sus inmediaciones, revela la huella indeleble de las culturas ancestrales que habitaron la región. Dicha investigación aporta información valiosa sobre sus tradiciones, creencias religiosas, lenguaje y otros aspectos socioculturales, así como datos descriptivos sobre la geografía, flora y fauna locales.

Tomemos, por ejemplo, «Covadonga», o en su versión más coloquial «Cuadonga«, cuya interpretación más difundida es «Cueva de la Señora», derivada de la combinación latina COVAM + DOMINICAM, otorgándole un matiz sacro. No obstante, existe la posibilidad de que el elemento «-onga» provenga de la raíz pre-romana *ONNA, que significa fuente o arroyo, sugiriendo así que el significado original del nombre sería «Cueva de la fuente», lo cual concuerda perfectamente con las características físicas del lugar. Esta misma raíz lingüística podría explicar la terminación de otros topónimos como «Isongo» y «Triongo», con «Is-» posiblemente relacionado con la palabra vasca «iz» (agua), y «Tri-» en «Triongo» refiriéndose a los tres arroyos del lugar desde un origen céltico.

La omnipresencia del agua en la región queda reflejada en numerosos nombres. «Abamia», por ejemplo, podría derivar de la raíz indoeuropea *APA o del término celta *APIA, ambos con el significado de «agua». «Onís» y «Onao» también parecen originarse de la expresión pre-celta *ONNA, *ONNO (corriente de agua, río). «Dobra» podría estar vinculado con la palabra gala DUBRON (agua), y «Sella», «Salambre» y «Sajambre» sugieren un origen indoeuropeo prelatino, con una connotación asociada a cuerpos de agua. «Mestas» provendría del latín MIXTAN (mezclado), aludiendo a la confluencia de dos ríos, mientras que «Intriago» derivaría de INTRATICUM, implicando una entrada o desembocadura.

Además, la reverencia a deidades antiguas se mantiene en nombres como «Llueves», dedicado a Júpiter, cuyo culto está bien documentado en Asturias; «Teleño», vinculado a la divinidad autóctona Tilenus, asimilada al dios Marte en tiempos prerromanos; y «Táranu», «Taranos» y «Taranes», que podrían derivar del término celta TARANOS, dios del trueno. Asimismo, «Deva» y «Diva» procederían de la forma celta DEVA, que significa diosa o divinidad.

Algunas localidades conservan nombres que reflejan a sus antiguos propietarios, como «Grazanes» de GRATIUS, «Llenín» de LENIUS, o «Perlleces» de LETIUS.

La flora también ha dejado su impronta en la toponimia, con ejemplos como «Robellada» del latín REBOLLUM (roble), «Buxu» de BUXUS (boj), «Viña» de VINEAM (vid), que evidencia el cultivo de la vid en tiempos pasados, o «Miyar» de MILIUM (mijo), un cultivo predominante en Asturias hasta la introducción del maíz en el siglo XVII.

Los nombres de animales también están presentes, como «Cabrales» de CAPRA (cabra), «Bobia» de BOVIAM (lugar idóneo para las vacas), o «Peña Utre» de VULTUREM (buitre). Y no se puede obviar que una gran parte de la nomenclatura del Parque Nacional y sus alrededores describe alguna característica topográfica distintiva, como «Cangas» del latín CANNA o CANNICA (garganta o valle), o «Cares» de la raíz prerromana KAL-KAR (piedra o roca).

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